Hola,

«La comadrona se llamaba Yaya Ceravieja. Era una bruja, circunstancia aceptable en las Montañas del Carnero, donde nadie decía nada en contra de las brujas. Al menos, nadie que se quisiera levantar por la mañana con la misma forma que tenía al acostarse»

De vueltas a Mundodisco, como podéis ver (últimamente su lectura se está convirtiendo en algo recurrente para mí; a este paso me va a tocar parafrasear a Rincewind y ponerme a gritar cual enferma mental algo así como Ohmierdaohmierdaestoyencasillada). En este caso le toca el turno a la primera novela de Mundodisco dedicada al universo de las brujas: Ritos iguales. El título no dice mucho, ¿verdad? Pues probad a leerlo en inglés: Equal rites. Es más, leedlo en voz alta en perfecta dicción inglesa: icual raits. ¿No suena muy parecido a equal rights, es decir, igualdad de derechos? Pues de eso, precisamente, trata esta novela.

En las Montañas del Carnero, concretamente en una aldea llamada Culo de Mal Asiento, nace Esk, el octavo vástago del herrero del pueblo, que a su vez resulta ser también un octavo vástago. Por dichas circunstancias, ese bebé está destinado a ser un portador natural de energía mágica (es decir, será un mago), energía que abunda de forma considerable en el Mundodisco. Y dado que además sucede que un mago, cuando va a morir, puede traspasarle su magia y su cayado mágico a un recién nacido receptivo a dicha energía... no es de extrañar que, justo en el momento del parto, llegue a la aldea el mago moribundo Tambor Leño, quien cede su bastón al bebé poco antes de morir.

Todo esto sería muy normal... si no fuera porque, en Mundodisco, tradicionalmente los hombres sólo son magos, y las mujeres sólo son brujas. Y da la casualidad de que Tambor Leño no sabía que Esk es una niña, y por tanto, la primera maga del Mundodisco. Dado que la niña posee un gran potencial mágico, y que no hay magos en muchísimos kilómetros a la redonda, la bruja de Culo de Mal Asiento, llamada Yaya Ceravieja, toma a la pequeña Esk como aprendiz de bruja.

Pero Esk no es una bruja, es una maga. Y aunque puede aprender la magia de brujas, ésta es muy distinta a la magia de los magos: la de las brujas está más en contacto con la naturaleza, es más práctica y mucho más mundana, mientras que la de los magos es muy teórica y no es que tenga, que digamos, demasiada utilidad en el día a día.

Finalmente, Yaya decide viajar con Esk a Ankh-Morpork, sede de la Universidad Invisible, esperando que los magos decidan tomar a Esk como aprendiz, a pesar de su sexo. Durante el camino, Esk conocerá a Simon, otro muchacho de impresionante potencial mágico, que va a ingresar como becario en dicha Universidad. El problema de tanta magia sin control y sin doblegar, es que las fluctuaciones en Mundodisco provocan que la separación entre las dimensiones normales y las Otras Dimensiones (entre ellas, la Dimensión Mazmorra) sean muy delgadas; eso significa que pueden quebrarse si se produce una alta concentración de magia. Y las Cosas de la Dimensión Mazmorra están ahí, siempre al acecho, intentando entrar como sea al Mundodisco...

He de confesar que, de todas las series de Mundodisco que he leído (en su totalidad o a medias), la serie de las brujas es la que menos me gusta. No termino de apreciar demasiado al entorno de Yaya Ceravieja, la verdad. Y aunque en este caso en concreto la novela se centra en la igualdad entre hombres y mujeres, creo que no lo hace con demasiados tópicos machistas y feministas (en clave de humor, eso sí) y sin detenerse demasiado en ello, como sí hace su autor cuando trata otros temas. En definitiva, no es una de las novelas de Mundodisco que más llamen mi atención. Supongo que, para gustos, colores.

Un besote